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Seguridad falta de ácido de los alimentos, bajo contenido de oxígeno en el ambiente y temperaturas por encima de 4°C durante un tiempo largo de conservación. Los alimentos congelados, desecados o con alto contenido en ácido, sal o azúcar son resistentes a C. botulinum. Alimentos que podrían estar ligeramente infectados con C. botulinum son los libres de ácidos como por ejemplo, carnes, pescados, mariscos, olivas curadas, aves, huevos y setas; alimentos ligeramente ácidos, principalmente verduras; medianamente ácidos como por ejemplo tomates maduros, cebollas, vainas de chile, higos y pepinos. Los alimentos especialmente predispuestos a contener C. botulinum pueden almacenarse en la nevera durante poco tiempo o en el congelador durante un tiempo más largo. Se deben consumir estos alimentos inmediatamente después de su cocción. Ciertos alimentos secos, por ejemplo harina o cereales, pueden contener larvas de insectos. Si estos alimentos no se conservaran al vacío, las larvas podrían convertirse en el correspondiente insecto y echar a perder el alimento. Para evitar la contaminación por gorgojo u otros insectos es imprescindible almacenar los alimentos al vacío. Evite el deterioro de alimentos almacenándolos a baja temperatura. Algunos microorganismos pueden crecer sin aire pero no a baja temperatura. Controle la temperatura del frigorífico con regularidad. Si estuviera por encima de 4°C durante un periodo de tiempo largo podría promover el crecimiento de microorganismos dañinos. La temperatura del arcón congelador debe ser de -17°C o menor. Esta es una temperatura adecuada para conservar alimentos ya que por encima, los microorganismos no se matarían, solo se frenaría el crecimiento. La temperatura de almacenaje influye en el tiempo de conservación de los alimentos desecados sellados al vacío: cuanto más frío es el almacenaje, mayor es el tiempo de conservación. caso Vakuumierer VC8 135